Ya has tomado la decisión: a partir de la semana que viene comenzarás tu programa de ejercicios en un gimnasio. Pero… ¿estás realmente decidido? Puede ocurrir que tengas ímpetu por un par de semanas pero luego pierdas interés, te aburras o no sepas si tus esfuerzos están bien encaminados, por lo que te desanimes y acabes por abandonar sin siquiera haber empezado. Aquí te ofrecemos cinco consejos para que tu comienzo sea el mejor posible.

Cuestiona tu voluntad

¿Estás realmente decidido? Si tu motivación principal para ir al gimnasio no es mejorar tu salud y tu aspecto físico, sino conquistar a una muchacha o muchacho que no te prestan demasiada atención o alguna otra razón pasajera, no estamos seguros de que dures mucho en la tarea. La actividad física es un medio para lograr dos fines permanentes y continuos: mejorar tu aspecto estético y, por sobre todo, mejorar tu salud.

Planea tu dieta

Si nos dices que estás a punto de comenzar tu programa de ejercicios, pero que tus hábitos alimenticios no son los mejores, pero no por ello vas a cambiarlos, no te asombres si devolvemos una mirada de incredulidad. No verás ningún resultado en el gimnasio si tu dieta no es la adecuada y si no consumes un plan alimentario basado en la ingesta mayoritaria de proteínas, carbohidratos moderados para regular tus necesidades energéticas y bajo contenido de grasas. Asimismo, reduce al mínimo posible tu consumo de alcohol y si fumas, deja de hacerlo a como dé lugar. 

Consulta a un buen nutricionista para consejos más específicos.

Elige un buen gimnasio

Muchas veces la vida nos obliga a tomar elecciones duras: el mejor gimnasio que conoces está a kilómetros de distancia y el que está a la vuelta de la esquina sólo posee un equipamiento discreto. En fin, tú debes decidir, pero recuerda que la actividad física es una tarea a muy largo plazo y que no es razonable gastar tiempo y dinero en instalaciones que no usarás. Antes de inscribirte en un gimnasio, averigua por el número y la disponibilidad de los entrenadores, los mejores horarios para concurrir, las clases extra que tu membresía vaya a pagar y todo detalle que pueda ayudarte a la hora de tomar una decisión.

El entrenador personal

Si eres completamente ajeno a las cuestiones relativas al gimnasio, te encontrarás con un mundo que no es complicado pero que tiene sus secretos y en el cual muchas cosas pueden salir mal si no se llevan a cabo correctamente. Además, un buen entrenador puede ahorrarte, a la larga, mucho tiempo y dinero mostrándote el camino más adecuado hacia tus objetivos. En la mayoría de los gimnasios el personal está demasiado ocupado como para prestar atención individual a cada uno de los miembros, por lo que si dispones del dinero suficiente como para pagar a un entrenador personal, te recomendamos que lo hagas. También te recomendamos un especialista en recuperación ya sea fisioterapeuta, podólogo, etc…

Planea tus objetivos

Un viejo adagio reza: Nunca llega quien no sabe a dónde va. Lo mismo ocurre con la actividad física: es muy distinto entrenar para tener un cuerpo saludable y de buen aspecto que hacerlo para bajar de peso, ni qué decir si nos esforzamos por crear masa muscular. Considera tus objetivos y, para alcanzarlos con más facilidad, ponte objetivos realistas a cumplir en base, digamos, trimestral: bajar una cierta cantidad de kilogramos cada noventa días, aumentar el número de series y repeticiones, agregar más ejercicios, etc. Cuando te des cuenta, habrás comenzado a disfrutarlo.

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